Sabor a

SAN BUENAVENTURA

En Sevilla tenemos algunos establecimientos comerciales, industriales de servicios que pueden contar su edad por siglos. Así la “Taberna de las Escobas” donde recalaron ingenios como Cervantes y López de Vega a finales del XVII; y el figón o taberna “El Rinconcillo” que se remonta al menos a mediados del XVII. En este sentido, él más claro ejemplo es el “Horno San Buenaventura”, ubicado en el número 28 de la calle de Carlos Cañal, siendo tan antiguo que ha conocido al menos cinco nombres en su calle, resistiendo a los cambios del tiempo y de la historia.

desde 1385

Durante el siglo XVII y XVIII, el Horno ya figuraba con su actual nombre en los documentos municipales, y así lo vemos en el archivo histórico del Ayuntamiento, en las listas de adjudicación de granos importados por la Junta de Panadero, en que se distribuyen los copos del trigo traídos por Mar. Entre los distintos Hornos de la ciudad.

HORNO SAN BUENAVENTURA

En 1.800 y por la primera de las leyes de desamortización de bienes de la iglesia, el Hospital del Amor de Dios vendió el edificio del Horno de San Buenaventura a don Diego Gregorio Vázquez, por escritura otorgada en la escribanía de don Juan Montero.

Más tarde, y también a merced a nuevas leyes desamortizadoras, promulgadas en 1.843, se pudo ampliar el edificio del Horno San Buenaventura, agrandándole unas casas colindantes que eran propiedad del convento de Santa Maria la Real. El 5 de Mayo de 1.854 es vendido el Horno a don José Rojas. Este fue él último propietario del edificio que no fuera al mismo tiempo, el industrial del negocio.

En realidad la explotación del Horno había sido siempre independiente de la propiedad del edificio. Entre los maestros panaderos y de “Bollería Fina”. Que tuvieron el Horno hemos de contar a la familia Gordillo en el siglo XVII y que debió llegar hasta el XIX, en el que encontramos a Francisco Alcázar y Robles, el cual consiguió la propiedad del edificio en 1.860, y cuatro años más tarde lo vendió a Eduardo Nieto Chamorro.

HORNO SAN BUENAVENTURA

Este fue un autentico capitán de empresa. Pues en poco tiempo consiguió dominar prácticamente el ramo de panadería de Sevilla, con nada menos que ocho Hornos: San Buenaventura, Plaza de la Encarnación, San Gregorio, San Jorge, Plaza de Mendizábal, San Vicente, Corona y Calle Coliseo. Al lado de Eduardo Nieto Chamorro trabajaron sus hijos y sobrinos, quienes recibieron en herencia los diversos Hornos. A su hija Pilar correspondió el Horno San Buenaventura ya entrado el siglo actual heredándolo después sus hijos, los señores Santigosa Nieto.

Mientras tanto la calle ha cambiado de nombre en el siglo XIX dejo el de Catalanes para llamarse Albareda, correspondiendo al Horno de San Buenaventura el número 50. En 1.920 se dividió la calle en dos, manteniendo el nombre de Albareda el tramo entre Tetuán y Méndez Núñez a Zaragoza, en cuya nueva enumeración correspondió al Horno el número 28 que ahora tiene.

En el momento actual, el Horno esta regido por otra familia de antigua dedicación al ramo de panadería, de Alcalá de Guadaira.

Tal es, en fin, la historia de este Horno de San Buenaventura, fundado a finales del siglo XlV, año 1.385, y que con sus seis siglos de historia, tan entramada a la historia de Sevilla es probablemente el más antiguo de Europa, conservador de las más antiguas tradiciones y secretos de la elaboración de pan “Pan y Bollería Fina” como consta en sus antiguos documentos, y que es casi un museo artesanal dedicados a proporcionarnos el “Pan nuestro de cada día”.

Jose María de Mena

Académico Correspondiente de la Real Academia de la Historia.